Storia
giugno 30, 2026
Detienen a Yoel Sucre, coordinador de Vente Venezuela, en el estado Apure
El partido Vente Venezuela denunció la detención de su coordinador de activismo en Barinas, Yoel Sucre, por parte de la Guardia Nacional Bolivariana. Sucre fue arrestado en una alcabala y trasladado a Mantecal, estado Apure, donde se espera que sea presentado ante tribunales por presuntos delitos de terrorismo e incitación al odio.
La detención de Yoel Sucre, dirigente de Vente Venezuela, desnuda otra vez la fractura central de la política venezolana: lo que el gobierno presenta como combate al “terrorismo” y al “odio”, la oposición lo lee como persecución pura y simple.
Qué pasó en la alcabala
Coinciden las versiones en los hechos básicos: Sucre, coordinador de activismo de Vente Venezuela en el municipio Barinas, fue detenido por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana en una alcabala en Bruzual, en la frontera entre Apure y Barinas, y trasladado a la sede de la GNB en Mantecal, Apure, donde permanece esposado y con orden de ser llevado a San Fernando para su presentación ante tribunales por presuntos delitos de terrorismo e incitación al odio.123
El relato opositor: expediente “cerrado” y nueva persecución
Vente Venezuela enmarca el caso como un “nuevo hecho de persecución” contra su dirigencia, recordando que Sucre había regresado al país tras ser perseguido en el contexto postelectoral y que, al acogerse a la amnistía, los tribunales le habrían informado que su causa estaba cerrada y no tenía órdenes de captura.123 Organizaciones de derechos humanos hablan de una “puerta giratoria”: mientras se excarcela a algunos presos de larga data, se detiene a nuevos activistas y se mantiene un andamiaje legal contra la disidencia, desde la ley “contra el odio” hasta normas “contra el fascismo”.2
El ángulo oficial: silencio estruendoso
Del lado gubernamental, los cargos de terrorismo e incitación al odio se alinean con la narrativa de “defensa del orden” y uso expansivo de leyes que criminalizan la palabra. Pero, a falta de una versión detallada de las autoridades en este caso específico, el contraste lo marcan sobre todo los tiempos: mientras el gobierno promete cientos de excarcelaciones políticas, ONG calculan que apenas se ha cumplido alrededor del 10 % de lo anunciado.3
En el choque entre estas dos lecturas —seguridad del Estado versus persecución política— el expediente de Yoel Sucre se convierte en test de estrés para la credibilidad de la amnistía y para cualquier narrativa oficial de “apertura”.