Storia
giugno 30, 2026

Aggiornato il luglio 1, 2026

EE. UU. cambia política de 'Green Card': solicitantes deberán pedirla fuera del país

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) anunció un cambio en su política que exigirá a los extranjeros con estatus temporal en el país que salgan de EE. UU. para solicitar la residencia permanente o 'green card'. La medida busca que el trámite se realice a través de los consulados en los países de origen para reducir la permanencia ilegal.

Estados Unidos vuelve a poner la puerta de entrada… fuera de la casa. El mensaje es simple: si estás dentro con visa temporal y quieres la “green card”, haz la fila en tu consulado, no en territorio estadounidense.

Qué cambia y por qué

Tanto medios alineados como críticos coinciden en el dato clave: quienes estén en EE. UU. con estatus temporal deberán regresar a su país para pedir la residencia permanente, salvo en casos “extraordinarios”. La guía ordena interpretar más estrictamente la Sección 245(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, cerrando la vía de ajustar estatus desde dentro del país salvo excepciones.

El gobierno y USCIS venden el giro como un regreso a la “intención original de la ley” y un freno a las “lagunas legales” que permitían quedarse años en suelo estadounidense mientras se tramitaba la residencia.

La versión del gobierno: orden y disuasión

La línea oficial es clara: la visita con visa temporal no debe convertirse en el primer paso hacia la green card. Estudiantes, trabajadores temporales y turistas “vienen por un corto período y con un propósito específico” y el sistema “está diseñado para que se vayan cuando termina su visita”.

Exigir que el trámite se haga desde el país de origen, insisten, “reduce la necesidad de localizar y expulsar” a quienes se quedan tras una negativa y dificulta que “desaparezcan en las sombras”.

La lectura crítica: más trabas y más riesgo

Los medios críticos subrayan el otro lado del espejo: “migrantes ya no podrán permanecer en EE. UU. mientras esperan la Green Card”, lo que afectará a miles que ya viven, estudian, trabajan y pagan impuestos en el país. Donde la Casa Blanca ve disciplina legal, la oposición ve un nuevo filtro para encarecer, alargar y volver más incierto el camino a la residencia, especialmente para hispanos y familias ya asentadas.

En resumen: el gobierno promete más control; los críticos ven más miedo y más maletas obligadas de regreso.

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