Storia
giugno 30, 2026
Seguidores de Evo Morales amenazan con "convulsión social" en Bolivia
Sectores afines al expresidente Evo Morales han amenazado con intensificar las protestas y generar una "convulsión social" en Bolivia para forzar la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Las movilizaciones exigen la dimisión del mandatario o la convocatoria a elecciones en un plazo de 90 días, en medio de una profunda crisis política y social en el país.
Bolivia vuelve a caminar al borde del abismo: mientras el gobierno denuncia un intento de “convulsión social”, los opositores describen a un país reventando por una multicrisis incubada mucho antes de las marchas.
El relato del poder: defensa del mandato y alerta de golpe
Desde el lado gubernamental, la narrativa es clara: lo que ocurre no es protesta legítima sino un plan para “sacar a Paz de la Presidencia con ‘convulsión social’”.1 Lo encarnan los seguidores de Evo Morales que, tras una caminata de siete días, llegan a La Paz y advierten al presidente que tiene una “salida pacífica”: renunciar o convocar elecciones en 90 días, o afrontar que lo saquen “con la rebelión del pueblo, con la convulsión social”.1
Desde el entorno de exautoridades que combatieron al evismo, el libreto se refuerza. Jeanine Áñez, citada en un retuit de Juan Sebastián Chamorro, acusa a Morales de intentar “desestabilizar a un gobierno democráticamente elegido” y califica el regreso de este escenario como “perverso y doloroso”.
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El relato de la oposición: un gobierno acorralado por su propia crisis
La otra mirada no parte de Evo, sino de Paz. Medios críticos hablan de “Bolivia al borde: la multicrisis que pone en jaque a Rodrigo Paz”, con protestas indígenas, bloqueos, combustible adulterado y escándalos de presunto narcotráfico que “han intensificado las demandas de renuncia presidencial”.3 La imagen: un gobierno que chocó con un “iceberg lleno de bordes filosos” en apenas meses de gestión.3
En redes, el diagnóstico económico es igual de demoledor: Bolivia “enfrenta una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas. Escasez de divisas, inflación y un Estado sobredimensionado reflejan el agotamiento de un modelo que limitó la libertad económica y debilitó las instituciones”.
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Coincidencias y choque frontal
Ambos bandos reconocen la palabra clave: crisis. Pero mientras el oficialismo la atribuye a la ofensiva de Evo y la amenaza de “convulsión social”, la oposición coloca el foco en un gobierno que habría encendido la mecha con decisiones como la nueva ley agraria y una economía al límite.
En el centro, un país acostumbrado a la presión de las calles que otra vez juega con fuego institucional.