Trump se reunió con Xi: más cálculo que cambio de rumbo
China recibió a Trump como a un emperador. La segunda visita del presidente estadounidense a Beijing terminó sin comunicado conjunto, sin acuerdos vinculantes sobre los temas centrales —Taiwán, aranceles, tierras raras— y con las principales disputas intactas. Lo que hubo fue desescalada, estabilización y tiempo ganado. Para Beijing, era exactamente lo que buscaba.

TL;DR
- La visita de Trump a Beijing se centró en la desescalada y la estabilización, sin acuerdos concretos en temas como Taiwán, aranceles o tierras raras.
- China buscó tiempo para consolidarse tecnológicamente y económicamente, y ser reconocida como una potencia consolidada, no emergente.
- Taiwán fue reafirmado como la "línea roja" más importante de China, con Trump posponiendo temporalmente un paquete de armas.
- Las tierras raras, un punto estratégico para EE. UU., se mantuvieron bajo control central chino, generando preocupación en la Unión Europea.
- Se acordaron nuevos cuerpos bilaterales de comercio e inversión, y China reanudó compras de productos agrícolas estadounidenses, pero no hubo nuevo tratado comercial ni solución a los aranceles.