Histoire
4 nov. 2026
El Congreso se le vuelve en contra a Trump
Las proyecciones dan a los demócratas el control de ambas cámaras y convierten los dos últimos años de Donald Trump en un pulso con un Capitolio opositor. Hakeem Jeffries emerge como símbolo político de un vuelco impulsado por el coste de vida.
Las proyecciones dibujan un cambio de guardia en Washington: los demócratas recuperarían Cámara de Representantes y Senado, desarmando el control legislativo que había acompañado a Donald Trump en la primera mitad de su mandato. En la Cámara Baja, NBC proyecta 244 escaños demócratas, muy por encima de los 218 necesarios; CNN también anticipa una victoria clara de la oposición.1
La lectura demócrata no se limita a la aritmética parlamentaria. Hakeem Jeffries presenta el resultado como un veredicto político: “El pueblo estadounidense se ha pronunciado y ha dejado claro que está harto del extremismo y de la corrupción”.2 Su argumento combina reproche a la Casa Blanca con una promesa de gobierno centrada en el bolsillo: sostiene que la vida “es demasiado cara” y que quienes trabajan y cumplen las reglas deberían poder llevar una vida asequible.2
Ese énfasis coincide con la explicación electoral de las proyecciones: coste de vida, inflación, gasolina, aranceles y la guerra con Irán aparecen como factores que erosionaron a Trump.1 Pero el desenlace también tiene una dimensión institucional más dura. Con al menos 51 escaños en el Senado, los demócratas podrían bloquear jueces y miembros del gabinete, emitir citaciones e impulsar investigaciones.3
Ahí está el contraste central: Jeffries promete un Congreso para trabajadores y clase media, mientras la nueva mayoría dispondría de herramientas para someter al Ejecutivo a un escrutinio mucho más agresivo. El propio Jeffries, encaminado a ser el primer presidente negro de la Cámara, ha vinculado su ascenso al legado de Shirley Chisholm: “Me apoyo en el legado de personas como Shirley Chisolm y tantas otras”.4
Desde fuera del liderazgo partidista, el exembajador John Feeley anticipa un choque frontal: si los demócratas ganan, Trump “no aceptará la derrota y doblará la apuesta”, con un Gobierno “trancado” y bajo investigación.
5 La mayoría opositora no asegura legislación; sí garantiza que el final del mandato será una batalla por cada nominación, cada investigación y cada prioridad de la Casa Blanca.