Histoire
4 nov. 2026

El Congreso cambia de manos y Trump se queda sin margen

Las proyecciones entregan Senado y Cámara a los demócratas, que leen el resultado como un castigo al coste de vida y prometen control sobre Trump. La respuesta republicana anticipa bloqueo y una pugna ideológica más áspera.

Las proyecciones dibujan un cambio de poder contundente: los demócratas recuperarían la Cámara de Representantes con una mayoría estimada de 244 escaños, muy por encima de los 218 necesarios, y convertirían el hemiciclo en un dique frente a la agenda de Donald Trump. El triunfo, además, dejaría a Hakeem Jeffries encaminado a ser el primer presidente afroamericano de la Cámara.

La lectura demócrata es política y económica a la vez. Jeffries sostuvo que el electorado está «harto del extremismo y de la corrupción» y reclamó un Congreso centrado en quienes no logran prosperar porque «la vida es demasiado cara». En esa interpretación, inflación, gasolina, aranceles y el efecto de la guerra de Irán pesaron más que la capacidad de Trump para movilizar a su base.

El Senado reforzaría ese contrapeso. Con al menos 51 escaños proyectados, los demócratas podrían frenar nominaciones judiciales y del gabinete, emitir citaciones e impulsar investigaciones legislativas contra la Administración. Esa es precisamente la amenaza que sus adversarios ven sobrevolar el resultado: el periodista Carlos F. Chamorro recogió la advertencia del exembajador John Feeley de que Trump «no aceptará la derrota y doblará la apuesta», mientras su Gobierno quedaría paralizado y bajo escrutinio.

Pero la oposición a Trump no equivale a unanimidad ideológica. En Miami, la votante republicana Maru Restrepo resumió el recelo conservador: «Los demócratas eran decentes en el pasado pero se volvieron muy socialistas, comunistas». Trump ya ha respondido con su propia promesa de ser «Mr Veto» ante un Congreso hostil.

La diferencia es nítida: los demócratas presentan el resultado como una corrección democrática y social; los republicanos, como la antesala de un giro radical. Lo común es menos tranquilizador: Washington entra en dos años de choques, vetos e investigaciones, con escaso espacio para la tregua.

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