Histoire
juin 30, 2026
Registraduría colombiana confirma resultados electorales con 99,997% de coincidencia
La Registraduría Nacional de Colombia finalizó el escrutinio, confirmando una coincidencia del 99,997% entre los resultados del preconteo y el conteo judicial, reafirmando la victoria de Abelardo de la Espriella. El registrador Hernán Penagos respondió a los cuestionamientos del presidente Gustavo Petro, asegurando la transparencia y la robustez del sistema electoral.
La cifra mágica es 99,997%. Para la Registraduría, prueba reina de un sistema electoral “robusto”; para el presidente Gustavo Petro, un dato que no alcanza para suturar la “herida” que, dice, dejaron las fallas del software. El país se debate entre la estadística y la sospecha política.
El frente institucional: casi perfección matemática
Desde el lado institucional, el mensaje es monolítico: las modificaciones fueron mínimas y el ganador, Abelardo de la Espriella, queda ratificado sin matices.1 La Registraduría y el Consejo Nacional Electoral exhiben la coincidencia del 99,997 % entre preconteo y escrutinio como sello de garantía técnica del proceso.2
Portafolio destaca que el escrutinio de primer nivel concluyó sin “resultados diferentes” a los del 21 de junio y que el preconteo demostró “eficientes niveles de acierto”, lo que “garantiza la eficiencia y transparencia” del sistema.1 Noticias RCN subraya que 23 departamentos ya habían cerrado el 100 % del escrutinio y que más de 600 reclamaciones fueron tramitadas dentro de la normalidad.2
El Colombiano, desde una orilla más crítica, termina coincidiendo en lo esencial: el preconteo tuvo “eficientes niveles de acierto” y las modificaciones fueron mínimas, en un proceso “exitoso e inédito”.5
Petro vs. Penagos: la batalla por el relato
Ahí entra el choque político. Petro acusa al registrador Hernán Penagos de haber permitido que se quitaran la “estampilla de tiempo” y el “candado hash” para manipular algoritmos “premeditadamente”.3 Penagos responde que todas las dudas “han sido resueltas una por una” y que la Registraduría ha trabajado con “absoluta eficiencia”, con acompañamiento de Procuraduría y Fiscalía.3
La entidad va más allá y desarma, punto por punto, las denuncias técnicas: asegura que los registros de hora están en la metadata y las bitácoras, y que “el candado hash no fue suprimido” sino “implementado como una medida de fortalecimiento de la seguridad”.4
En resumen: los números cierran, las actas cuadran y las misiones internacionales aplauden. Pero mientras Petro insista en que hubo “gran herida” y la Registraduría responda con PDFs y hashes, la verdadera disputa no será por el 0,003% que falta, sino por quién se queda con la confianza de la ciudadanía.