Histoire
juin 30, 2026

Mis à jour le juillet 1, 2026

La elección presidencial de Perú se mantiene en vilo por un empate técnico

El resultado de la segunda vuelta presidencial en Perú entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori sigue sin definirse, con ambos candidatos en un empate técnico. El jefe de la ONPE, Bernardo Pachas, informó que el resultado final podría tardar semanas debido a la revisión de actas impugnadas, mientras el conteo de votos de zonas rurales y del extranjero avanza lentamente.

La noche electoral en Perú se alarga tanto como la sombra de su crisis política: el país sigue sin saber quién gobernará, mientras el reloj institucional corre más rápido que el conteo de votos.

Dos lecturas del mismo limbo

Desde la oposición, el énfasis está en la incertidumbre y el déjà vu de 2021. “Perú volvió a despertar la madrugada del martes sin saber quién será su próximo presidente” y esa incógnita podría durar hasta julio, con un margen tan estrecho que “cabría en un coliseo o una plaza de toros”. La comparación con el agónico conteo Castillo-Fujimori es inevitable y se presenta como prueba de un sistema atrapado en la polarización y el voto puramente emocional.

En la orilla gubernamental y de las autoridades electorales, el discurso es menos apocalíptico y más procedimental: la ONPE habla de un proceso que “podría demorar entre dos semanas o hasta fin de mes” por la revisión de actas impugnadas —unos 450.000 votos— y la espera de resultados rurales y del exterior. El retraso, dicen, está dentro del “estándar peruano”, recordando que en 2021 el resultado se conoció seis semanas después.

Empate técnico, narrativas opuestas

Los datos son casi calcados en todas las versiones: con entre 93,9% y 96% del escrutinio, Roberto Sánchez roza el 50,0% y supera por apenas miles de votos a Keiko Fujimori, en lo que los observadores califican como “empate técnico”. Para unos, es evidencia de un país partido en dos; para otros, un recordatorio de que nadie puede proclamarse ganador todavía.

Donde sí coinciden ambos bandos es en el llamado a la calma. Sánchez afirma estar “muy confiado y optimista, con tranquilidad para respetar los resultados al 100%”, mientras Fujimori pide “paciencia y serenidad” y promete aceptar el desenlace “sea cual sea”. Entre tanto, millones de peruanos miran el tablero y constatan que, por ahora, ni Sánchez ni Fujimori: solo un empate que huele a crisis prolongada.