Histoire
juin 30, 2026

Mis à jour le juillet 1, 2026

Gobierno de Colombia anuncia medidas preventivas ante el fenómeno de El Niño

El gobierno colombiano ha anunciado una serie de medidas preventivas ante la alta probabilidad de la llegada del fenómeno de El Niño. El Ministerio de Ambiente y la ANLA emitieron recomendaciones, mientras que el Ministerio de Agricultura destinará más de $67.000 millones para subsidiar seguros agropecuarios y proteger a los pequeños productores.

El Niño aún no toca tierra, pero ya agita la política climática en Colombia: el Gobierno se vende como previsor, mientras sus críticos advierten que llegar tarde es tan grave como no llegar.

El frente ambiental vs. el frente agro

Desde el ala ambiental del Ejecutivo, Irene Vélez, ministra encargada de Ambiente y directora de la ANLA, se presenta en modo alerta máxima: la probabilidad de El Niño subió a 82 % entre mayo y junio y podría alcanzar el 96 % entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. El mensaje oficial es casi de campaña: “Prepararnos es cuidar la vida. Prepararnos es actuar con responsabilidad frente a la crisis climática”.

El paquete ambiental suena ambicioso: priorizar el agua para consumo humano y agrícola, fortalecer las alertas tempranas de incendios, prohibir quemas abiertas, revisar POT de forma excepcional y vigilar la calidad del aire, todo bajo el paraguas de “medidas preventivas ante alta probabilidad de fenómeno de El Niño”.

En paralelo, el Ministerio de Agricultura se enfoca en el bolsillo del campesino. Habilitará $67.272 millones para subsidiar seguros agropecuarios, con el Incentivo al Seguro Agropecuario (ISA), que permite cubrir hasta el 85 % de la prima a pequeños productores. La narrativa oficial es clara: blindar a la Agricultura Campesina Familiar, Étnica y Comunitaria y anticiparse a “la amenaza significativa” que El Niño representa para la producción y la seguridad alimentaria.

¿Prevención robusta o parche financiero?

Los alineados con el Gobierno subrayan la escala: más de 19.000 productores ya beneficiados y decenas de miles de proyectos protegidos, incluidos café, arroz, plátano y maíz. Para ellos, el combo de regulaciones ambientales y seguros es prueba de una estrategia integral.

Los críticos, en cambio, leen otra cosa: mucha circular, poco músculo. Advierten que ni la mejora de sistemas de monitoreo y planes de contingencia en hidroeléctricas, ni los incentivos al seguro agropecuario, resolverán por sí solos el déficit estructural en infraestructura hídrica, riego y adaptación rural.

Coinciden en algo: El Niño será la prueba de fuego. La diferencia es quién terminará pagando el costo político de que estas medidas se queden en el papel.