Histoire
juin 30, 2026
Paloma Valencia se reúne con María Corina Machado en Panamá
La candidata presidencial colombiana Paloma Valencia se reunió en Panamá con la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien expresó su apoyo a Valencia. Ambas políticas reafirmaron su compromiso con la defensa de la democracia y la libertad en la región.
La foto de tres mujeres en un salón de hotel en Panamá se ha convertido en el nuevo campo de batalla simbólico de la política colombiana: ¿gesto de defensa democrática regional o simple marketing de campaña a una semana de las urnas?
El relato oficialista: drama regional y voto del miedo
Desde medios cercanos al Gobierno se subraya el carácter electoral del encuentro entre Paloma Valencia y María Corina Machado. Se enfatiza que la propia campaña uribista ligó la reunión a un “momento decisivo” para Colombia y Venezuela y a la amenaza de que el país termine “como Venezuela”.1 Esa narrativa, señalan, le sirve a Valencia para encajar su candidatura en la idea de “resistencia democrática” frente al populismo y al fantasma del chavismo.
Además, se resalta la fuerte carga simbólica de llevar a María Claudia Tarazona, viuda de Miguel Uribe Turbay, asesinado tras un atentado, como recordatorio de los temas de seguridad, institucionalidad y orden público en el cierre de campaña.1
La oposición de derecha: épica liberal y “no repetir Venezuela”
En la orilla opositora de derecha, el encuentro se vende como un manifiesto democrático transnacional. Valencia lo resumió como “Tres mujeres. Una sola convicción: defender la democracia y rescatar la libertad”, en un espacio pensado para “que Colombia no repita la historia de Venezuela”.2
En otro acto, la candidata fue más frontal: “No vamos a caer en el abismo hondo por el que se fue Venezuela, vamos a luchar por nuestra democracia, por nuestra libertad”, mientras Machado insistía en que la lucha es “por nuestros hijos para que puedan tener naciones llenas de oportunidades”.3
El mensaje se refuerza con la proyección regional de Machado, presentada como “la más reciente Premio Nobel de Paz” y figura continental, cuyo respaldo se suma al del exsecretario general de la OEA, Luis Almagro, y a un amplio mapa de “pesos pesados” nacionales en torno a Valencia.4
En paralelo, el discurso de Machado sobre la unidad —“aquí nos necesitamos todos”
5— se usa para maquillar fracturas internas de la derecha y disputas por el mismo voto conservador frente a figuras como Abelardo de la Espriella.4
El contraste: democracia, sí; modelo de país, no
Ambos relatos se envuelven en la misma bandera —democracia y libertad— pero con intenciones distintas: para el sector gubernamental, el encuentro es un recurso de campaña con alto contenido de miedo y espectáculo internacional; para la oposición de derecha, es la prueba de que su proyecto se alinea con la “resistencia” democrática que dicen encarnar líderes como Machado.
En lo único que coinciden todos es en que Colombia y Venezuela están en un cruce de caminos compartido. En lo que discrepan, y de fondo, es en qué significa exactamente evitar “ser Venezuela” y quién está realmente dispuesto a pagar el costo político de esa promesa.