Histoire
juin 30, 2026
Camilla Fabri, esposa de Alex Saab, sale de Venezuela hacia Italia
La Cancillería de Italia confirmó que Camilla Fabri, esposa del empresario Alex Saab, abandonó Venezuela junto a sus hijos y regresó a su país de origen. La salida se produce una semana después de que Saab fuera extraditado a Estados Unidos.
La novela Alex Saab suma un nuevo giro: mientras el “héroe económico” del madurismo termina en una cárcel de Florida, su esposa Camilla Fabri abandona discretamente Caracas y aterriza en la relativa seguridad de Roma. Dos destinos opuestos, unidos por la misma trama de poder, lealtades y desmarques acelerados.
El parte oficial: confirmación sin drama
Desde la versión institucional, el movimiento de Fabri se presenta como un trámite casi burocrático. La Cancillería italiana confirmó que Camilla Fabri y los hijos de Alex Saab salieron de Venezuela rumbo a Italia, sin añadir dramatismo ni motivaciones políticas.1 El lenguaje diplomático reduce el episodio a una simple “salida del país”, una semana después de que Saab fuera entregado a Estados Unidos, reforzando la idea de que se trata de un asunto familiar y consular, no de una fuga.
La mirada crítica: del “héroe” caído al “ciudadano colombiano” incómodo
En contraste, la cobertura crítica al gobierno de Nicolás Maduro dibuja un cuadro mucho más áspero. Alex Saab, otrora “contratista predilecto, ‘diplomático’, ‘enviado especial’ y Ministro de Industrias” de Maduro, es descrito como un ejemplo extremo de ascenso y desplome político.2
Según este relato, tras la captura de Maduro y Cilia Flores y la posterior “deportación” de Saab a Estados Unidos, su suerte “se torció por completo” y el chavismo lo borró de un plumazo: del “héroe” que traía alimentos y medicinas pasó a ser un simple “ciudadano colombiano” con cédula venezolana falsa y cuentas pendientes con la justicia estadounidense.2
Mientras Saab pierde su blindaje político y termina nuevamente en manos de los tribunales de EE. UU., su esposa logra una “vuelta a la patria” hacia Italia, una salida que subraya la asimetría del desenlace: el operador queda expuesto; la familia, a resguardo.2
La tensión central es clara: para la diplomacia, un viaje más en el registro migratorio; para los cronistas críticos del chavismo, la señal final de que, cuando cambia la marea, ni los supuestos héroes económicos son irreemplazables.