Histoire
juin 30, 2026
Candidatos presidenciales Paloma Valencia y Sergio Fajardo se reúnen en Barranquilla
Los candidatos presidenciales Paloma Valencia y Sergio Fajardo se reunieron para tomar un café en Barranquilla tras una invitación pública de Valencia. Durante el encuentro, discutieron la necesidad de unidad nacional de cara a las elecciones, aunque no se concretó una alianza política.
En una campaña dominada por la polarización, un simple café en Barranquilla se volvió símbolo: ¿genuino intento de unidad nacional o jugada desesperada en medio de encuestas adversas?
El café según la oposición: control de daños
Desde la orilla opositora, el relato arranca con el golpe de las encuestas. La medición de Invamer dejó “golpeada” a Paloma Valencia, con una caída de 5,8 puntos en intención de voto, y el café con Sergio Fajardo aparece como respuesta rápida para recuperar oxígeno político.1 No fue solo cortesía: en la propia lectura de campaña, la invitación buscaba que Fajardo se le uniera “de cara a la primera vuelta”.2
Fajardo aceptó, pero marcando la cancha: exigió que fuera en Barranquilla, en el Hotel El Prado, a las 8 de la mañana y “que sea una conversación pública, que toda Colombia pueda escuchar”, prometiendo explicar “por qué lo que necesita Colombia es un cambio serio y seguro, por fuera de la polarización asociada con los nombres de Petro y Uribe”.2 Es decir, sí al café, no a entrar al uribismo por la puerta de atrás.
El café según el oficialismo: gesto de “unidad nacional”
En los medios más cercanos al Gobierno, el énfasis está menos en la crisis de Valencia y más en su gesto de apertura. Desde Corabastos, la candidata se mostró hablando de campesinos, abastecimiento y la infraestructura rural antes de dirigirse a Fajardo: “Necesito, doctor Sergio, tomarme un café con usted, porque es el momento donde hay que pensar en el país”.3
Las encuestas se presentan como presión compartida sobre toda la oposición: Guarumo la ubica tercera en primera vuelta pero vencedora frente a Iván Cepeda en segunda,3 mientras Invamer la muestra cayendo y perdiendo ese eventual duelo.3 En ese marco, el café se vende como “ruta de unidad”, no como maniobra a la defensiva.
Barranquilla: foto conjunta, pero sin alianza
El encuentro en El Prado cumplió con el libreto de transparencia: conversación pública, transmisión digital, y un mensaje reiterado de Fajardo contra “el camino de la polarización” y de distancia respecto de algunas figuras cercanas a Valencia.4
Valencia, por su parte, lo elogió como gobernante en Antioquia y cerró con frase de serial político: “Esta es una historia que continuará. Mi propósito es unir este país, que podamos soñar con una coalición lo más amplia posible para que el país no caiga por el abismo con el continuismo de este gobierno”.4
Conclusión: hubo café, hubo cámaras y hubo narrativa de unidad. Lo único que no hubo —todavía— fue alianza.