Histoire
juin 30, 2026

Mis à jour le juillet 1, 2026

Nicaragua otorga nueva concesión minera a empresa china

El gobierno de Nicaragua otorgó una nueva concesión minera de 1.800 hectáreas a la empresa china New Era Mining Development Company S.A. en el departamento de Estelí. Esta es la undécima concesión otorgada a una firma china desde que Estados Unidos impuso sanciones al sector aurífero del país.

Nicaragua se aferra al oro chino como tabla de salvación económica mientras se hunde en sanciones y opacidad. La nueva concesión de 1.800 hectáreas en Estelí no es un simple trámite minero: es un síntoma de un modelo que cambia de socios, pero no de reglas.

El relato oficial implícito: diversificación bajo presión

Aunque el régimen no lo diga en voz alta, el contexto es claro: tras las sanciones de Estados Unidos al sector aurífero, el gobierno ha convertido a las firmas chinas en su principal póliza de seguro. La undécima concesión a New Era Mining Development Company S.A. llega precisamente “tras las sanciones impuestas por United States al sector aurífero nicaragüense”.

En los números, el giro luce rentable: las exportaciones mineras sumaron 2.009,2 millones de dólares en 2025, un salto del 44,4 % respecto a 2024. El mensaje implícito del oficialismo: con China, la mina sigue produciendo y las sanciones se esquivan.

La oposición: “invasión minera” y captura del territorio

La oposición y organizaciones críticas pintan un cuadro muy distinto. Hablan ya de “invasión minera china en Nicaragua”, con 83 lotes entregados a 18 empresas que abarcan más del 8,5 % del territorio nacional, incluyendo áreas protegidas e indígenas.

Los medios opositores destacan que con esta decisión “Nicaragua otorga la undécima concesión minera a empresa china tras sanciones de EE.UU.” y que el “régimen suma otras 1,800 hectáreas al control minero chino”, subrayando la concentración de poder económico en manos de aliados estratégicos del orteguismo.

Legalidad vs. legitimidad

Sobre el papel, la concesión de Loma Monte Redondo otorga derechos exclusivos de exploración y explotación por 25 años e incluye la exigencia de permisos ambientales previos. Pero mientras Washington denuncia que el oro sostiene a la “dictadura” y premia la “incautación forzosa” de propiedades, la oposición responde que no se trata solo de minería, sino de quién manda realmente sobre el subsuelo —y sobre el país.