Soy leal. No soy hombre de cambios ni de jugarretas

Hace poco más de una década, el Grupo Tovar, ámbito de reflexión constituido en la Fundación Konrad Adenauer, en Caracas, sostuvo un encuentro de un par de días en la Colonia Tovar. En la mañana del segundo día, el grupo, quizá una veintena de personas, fue despertado muy temprano por el canto de un gallo de singular gañote y gran persistencia. No hubo manera de seguir en la cama, en parte porque los recién despertados querían ver la estampa del ave tan prodigiosa. Que no era tal. Era el diplomático Edmundo González Urrutia (EGU), imitador sin competencia del rey del corral, que ya en la madrugada estaba en pie de brega, peinadito y perfecto.

Soy leal. No soy hombre de cambios ni de jugarretas

TL;DR

  • Edmundo González Urrutia es descrito como un líder con gran memoria, decencia y sobriedad.
  • Su forma de ejercer la autoridad se basa en el autocontrol y la comunicación de ideas claras, sin exhibicionismo.
  • Se presenta como un hombre consecuente y leal, producto de la educación pública y la experiencia democrática venezolana.
  • Su carácter se define por la seriedad y la intolerancia al chisme, el egoísmo y la maledicencia.
  • González Urrutia demuestra que el carisma puede coexistir con el silencio y la sobriedad, en contraste con la teatralidad política.