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El país no está partido por la mitad
Por Rubén Darío Barrientos G. - [email protected]

TL;DR
- Los resultados electorales en Colombia, con un 49,78% para Abelardo de la Espriella y un 48,82% para Iván Cepeda, son interpretados como una división del país en dos mitades iguales.
- Esta conclusión se basa en la premisa falsa de que todos los votos son libres, lo cual no ocurre en Colombia debido a formas de constreñimiento electoral como el voto fusil, la carnetización política, la compra de votos, la presión burocrática, la amenaza económica y la intimidación social.
- Los resultados electorales mezclan convicción y coacción, libertad y presión, por lo que la cifra final deja de ser una medición pura de las preferencias políticas y se convierte en un número contaminado.
- La democracia colombiana sucumbe en territorios donde la voluntad ciudadana está secuestrada por actores ilegales, y mientras el miedo entre al cubículo de votación, los resultados solo dirán quién ganó, pero no cómo está fijado el país.
- Existe un escándalo frente al fraude en el conteo de votos, pero se convive con el fraude previo, que desnaturaliza la voluntad del votante antes de que llegue a la urna. Si el Estado garantizara el voto libre, los resultados tendrían legitimidad sociológica.