Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Invima alerta sobre creatina 'Dymatize' por no tener registro sanitario

El Invima emitió una alerta sanitaria sobre el producto 'Creatine Monohydrate 3g' de la marca Dymatize, declarándolo fraudulento por no contar con registro sanitario en Colombia. La entidad advirtió que su comercialización es ilegal y representa un riesgo para la salud, recomendando a los consumidores suspender su uso de inmediato.

El suplemento estrella de los gimnasios se convirtió en villano regulatorio: la creatina ‘Creatine Monohydrate 3g’ de la marca Dymatize fue declarada fraudulenta en Colombia y su venta quedó en la mira del Invima. El pulso ahora no es entre marcas deportivas, sino entre el furor del mercado fitness y el rigor sanitario.

El lado del Invima: tolerancia cero

La narrativa oficial es clara: el producto, popular en redes y ofrecido en Facebook como suplemento dietario, no tiene registro sanitario y, por tanto, es ilegal. Noticias RCN resume la decisión así: “Invima prohibió la comercialización de esta marca de creatina popular en redes sociales”.

Portafolio detalla que el organismo ya había emitido una alerta previa (No. 128-2022) y que ahora refuerza el mensaje: la creatina Monohydrate 3g de Dymatize no cumple el Decreto 3249 de 2006, no ha sido evaluada en calidad, seguridad ni eficacia y se considera un producto fraudulento. Para el Invima, estos artículos carecen de garantías sobre su contenido real, fabricación y condiciones de almacenamiento, lo que se traduce en un “riesgo para la salud” del consumidor.

El mercado fitness: entre el algoritmo y el vacío regulatorio

Aunque las notas recogen principalmente la voz oficial, dejan entrever la otra cara: una creatina impulsada por la lógica de las redes y el comercio digital. El producto se promociona en el perfil de Facebook “MedellinFIT”, donde se ofrece como suplemento dietario, una ruta que esquiva el mostrador de la farmacia y aprovecha la confianza de la comunidad fitness.

La tensión es evidente: mientras el Invima pide suspender de inmediato su uso, evitar cualquier suplemento sin registro y reportar efectos adversos, el mercado digital ha demostrado que puede amplificar, en cuestión de horas, un producto que ni siquiera está autorizado.

En el choque entre clics y control sanitario, por ahora gana el regulador. Pero el caso Dymatize deja una pregunta incómoda: ¿qué tanto alcanza una alerta oficial frente a un algoritmo que vende más rápido de lo que el Estado vigila?