Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Venezuela y la empresa IMPSA firman acuerdo para culminar el proyecto hidroeléctrico Tocoma

El gobierno de Venezuela ha firmado un acuerdo con la multinacional argentina IMPSA para finalizar la central hidroeléctrica de Tocoma. El proyecto busca sumar 2.640 megavatios al sistema eléctrico nacional para garantizar la estabilidad del servicio e impulsar el crecimiento económico.

Venezuela desempolva Tocoma y lo vende como símbolo de “nuevo momento político”. La represa hidroeléctrica que se convirtió en monumento al atraso chavista vuelve a escena, ahora rebautizada como oportunidad histórica de apertura e inversión.

El relato oficial: acuerdo “histórico” y 2.640 megavatios salvadores

Desde el oficialismo, la firma con la multinacional argentina IMPSA es presentada como un hito. El gobierno habla de un «acuerdo histórico» para terminar la central de Tocoma y reforzar el sistema eléctrico nacional con 2.640 megavatios adicionales, con la promesa de «garantizar la estabilidad de este servicio público esencial de la población e impulsar el crecimiento económico» del país. La narrativa se completa con la idea de que el país atraviesa un «nuevo momento político» de apertura a la inversión privada y extranjera en sectores estratégicos como petróleo, minería y electricidad.

Además, se ha creado una comisión permanente para seleccionar contratistas en el sector eléctrico, históricamente controlado por el Estado, con el fin declarado de “recuperarlo” mediante capital privado y foráneo.

La otra cara: obra abandonada y sistema en crisis crónica

Pero incluso la prensa alineada con el gobierno admite el elefante en la sala: Tocoma es una hidroeléctrica “abandonada por el Gobierno de Chávez”. Años de retrasos, sobrecostos y fallas han dejado a Venezuela con apagones diarios, especialmente fuera de Caracas, en un sistema eléctrico descrito como “en crisis desde hace años”.

Mientras el chavismo culpa a las sanciones extranjeras por el colapso, la oposición y expertos señalan a la corrupción y la falta de mantenimiento como causas centrales. La reciente reforma de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico, orientada a atraer inversiones privadas, es leída por críticos como reconocimiento tardío de un modelo estatal que no funcionó.

En resumen, Tocoma es hoy un espejo incómodo: para el gobierno, vitrina de modernización; para sus detractores, recordatorio de años de abandono que ahora se intentan corregir a golpe de capital extranjero.