Historia
junio 30, 2026
CorteIDH ordena el cierre del centro de detención El Helicoide en Venezuela
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) ha ordenado al Estado venezolano el cierre del centro de detención El Helicoide en un plazo de 18 meses, tras determinar que ha sido utilizado como un centro de tortura. La decisión se enmarca en la sentencia del caso de Jorge Rojas Riera, quien fue víctima de detención arbitraria y tortura en 2003.
La orden de la Corte Interamericana de cerrar El Helicoide en 18 meses golpea el corazón del aparato represivo venezolano y, a la vez, desnuda dos relatos incompatibles sobre justicia, memoria y poder en el país.
Por un lado, la cobertura más institucional subraya la dimensión jurídica del fallo: la CorteIDH declaró a Venezuela “responsable por las violaciones cometidas en contra de Jorge Rojas Riera y ordenó cerrar El Helicoide”1. Se insiste en que el tribunal comprobó que en ese centro, bajo custodia estatal, se perpetraron “actos de tortura” que jamás fueron investigados2, y que el traslado de los detenidos deberá hacerse respetando estándares de integridad personal y debido proceso3. En esta narrativa, el énfasis está en el precedente jurídico y en la necesidad de reordenar el sistema penitenciario sin desatar un choque frontal con el Estado.
En contraste, los medios críticos y de oposición rescatan el carácter simbólico de El Helicoide como “centro de tortura en Venezuela”4 y recalcan que por años fue señalado por organismos internacionales como escenario de “torturas y graves violaciones a los derechos humanos contra presos políticos y detenidos arbitrariamente”5. Aquí el foco no es solo el caso Rojas Riera, sino toda una arquitectura de represión atribuida al SEBIN, heredero de la DISIP6.
Coinciden en algo clave: la sentencia es un parteaguas. Mientras unos la presentan como un ajuste institucional inevitable7, otros la leen como una condena política al modelo de seguridad bolivariano. El reloj de los 18 meses ya corre; la verdadera disputa será si el cierre de El Helicoide se convierte en cambio estructural o en simple mudanza de la represión a otro edificio.