Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Venezuela inicia consulta nacional para reformar el sistema de justicia penal

El 1 de junio comenzó en Venezuela una consulta nacional para reformar el sistema de justicia penal del país. El proceso, coordinado por el Ministerio Público, busca recoger opiniones de diversos sectores para abordar problemas como el retardo procesal y el acceso a la justicia.

Venezuela se lanza a “reformar” su justicia penal, pero la gran incógnita sigue intacta: ¿cambio de fondo o simple rebranding institucional? La consulta nacional promete escuchar a todos, mientras crece el temor de que el remedio termine reforzando el control político sobre jueces y fiscales.

El gobierno vende el proceso como una apertura sin precedentes. La Gran Consulta Nacional busca discutir nueve “grandes temas”, desde el retardo procesal y el acceso a la justicia hasta la ética y la independencia judicial. El Ministerio Público y la presidencia encargada hablan de un despliegue nacional con participación de comunidades, movimientos de derechos humanos, mujeres, campesinos, indígenas, jóvenes y trabajadores, incluso mediante consultas digitales. La narrativa oficial insiste en una “mirada autocrítica” para “revisar cada uno de los procesos” y “transformar” las prácticas del sistema penal.

En la misma línea, Delcy Rodríguez convirtió el arranque de la consulta en un acto de puño sobre la mesa: ordenó crear una plataforma digital y una línea “0800 extorsión” para denunciar a funcionarios que chantajeen a los ciudadanos, prometiendo “acabar con la matraca y la extorsión” y “hacer justicia por los policías honestos” y jueces probos. El gobierno encuadra la reforma como un antídoto contra el retardo procesal, la corrupción y la criminalización de la pobreza.

Pero incluso desde espacios alineados con el oficialismo se cuelan dudas. Runrun.es describe el proceso como un intento de construir un “diagnóstico integral” y una “hoja de ruta” para una transformación estructural del Poder Judicial, al tiempo que advierte que la reforma se mueve “entre la resolución de la impunidad y la imposición de la justicia comunal”. Sectores académicos reclaman centrarse en la idoneidad de los operadores de justicia y en el respeto estricto a las leyes vigentes, mientras vocerías comunales empujan por dar carácter vinculante a las conciliaciones vecinales ante fiscalías y tribunales.

En el papel, la consulta promete participación amplia y herramientas tecnológicas para acercar la justicia al ciudadano. En la práctica, el pulso real será entre dos fuerzas: una que dice querer desmontar la impunidad y otra que podría terminar reemplazándola por una justicia cada vez más territorializada… y más controlada.

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