Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Trump anuncia un alto el fuego entre Israel y Hezbolá

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Israel y Hezbolá acordaron un cese total del fuego. Según Trump, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se comprometió a no enviar tropas a Beirut, mientras que Hezbolá cesará todos los combates.

El alto el fuego anunciado entre Israel y Hezbolá nace como una promesa de calma… y una tormenta política. Mientras Donald Trump se presenta como arquitecto de la paz, en Jerusalén la clase política se desgarra por lo que ve como una cesión de soberanía.

Según Trump, Israel y Hezbolá acordaron un cese total de los combates: el grupo libanés “cesará totalmente el fuego” y, a cambio, Israel se compromete a no atacarlo y a frenar su ofensiva en Líbano. En la misma línea, medios alineados con Washington subrayan que Hizbulá “se ha comprometido a detener los ataques contra territorio israelí y que, a cambio, Israel frenará la ofensiva contra el Líbano”.

Desde la óptica trumpista, el acuerdo es un paquete estratégico: Netanyahu prometió “no enviar tropas a los suburbios del sur de Beirut” y retirar las que ya estaban en camino, mientras que los representantes de Hezbolá “acordaron que cesarán todos los combates; que Israel no los atacará y ellos no atacarán a Israel”. El mensaje: calma en el frente norte y negociaciones con Irán avanzando “a un ritmo rápido”.

En Israel, la lectura es mucho más ácida. La oposición acusa a Netanyahu de frenar ataques en Beirut “a petición de Trump”, y Naftalí Bennett habla de “un Gobierno que ha perdido el control sobre la soberanía israelí. Caos en todas las esquinas”. Yair Lapid eleva el tono al afirmar que Israel se ha convertido en un “protectorado total”.

La derecha dura tampoco aplaude. Avigdor Liberman denuncia que “el primer ministro de Israel espera la aprobación de Trump para bombardear Dahyeh”, algo que califica de “inaceptable”, mientras el ministro Itamar Ben Gvir exige “decirle ‘no’ a nuestro amigo, el presidente Trump” y “hacer lo que se requiere… para atacar a Hizbulá”.

En resumen: para Trump, victoria diplomática; para buena parte del espectro político israelí, señal de dependencia peligrosa.

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