Historia
junio 30, 2026
Se implementará ley seca en Colombia por elecciones presidenciales
Para garantizar el orden público durante las elecciones presidenciales del 31 de mayo, se implementará una ley seca en todo el territorio colombiano. La medida, que prohíbe la venta y consumo de bebidas alcohólicas, regirá desde las 6:00 p.m. del sábado 30 de mayo hasta las 12:00 p.m. del lunes 1 de junio, con posibles extensiones locales.
La campaña ya calentó motores, pero este fin de semana en Colombia la cerveza se apaga: la ley seca vuelve a ser protagonista silenciosa de las presidenciales, entre la promesa de orden y las críticas por excesos.
Bogotá vs. Nación: ¿quién aprieta más la tuerca?
A nivel nacional, el decreto fija la regla general: prohibición de venta y consumo de alcohol desde el sábado 30 de mayo a las 6:00 p. m. hasta el lunes 1 de junio al mediodía, en todo el territorio colombiano.1 La medida alcanza tanto a bares y comercios como a espacios públicos, y deja claro que los alcaldes y gobernadores pueden alargar el apagón etílico si lo consideran necesario para el orden público.1
Bogotá no se quedó corta y fue más allá. Con el decreto 191, la Alcaldía extendió la ley seca: arrancará el viernes 29 de mayo a las 6:00 p. m. y terminará igualmente el lunes al mediodía, alargando casi un día más la restricción frente a la franja nacional.2 La capital, con más de seis millones de votantes habilitados y más de mil puestos de votación, se vende como “laboratorio” de disciplina democrática.2
Orden público, pero con talonario en mano
El Gobierno envuelve la medida en el lenguaje de la seguridad y la convivencia: las multas por violar la ley seca irán de 4 a 32 salarios mínimos diarios, es decir, desde unos 233.454 hasta 1.867.632 pesos, según la gravedad del caso.1 A eso se suman el cierre temporal de fronteras terrestres y la prohibición de encuestas y propaganda política visible durante la jornada, salvo un discretísimo “chuletón” de bolsillo de 10 por 5,5 centímetros permitido al votante.1
El relato oficial: civismo o sobrerregulación
La narrativa oficial habla de unas elecciones “cruciales” de primera vuelta, con una amplia baraja de aspirantes presidenciales y la expectativa de que Bogotá “sea ejemplo de tolerancia, respeto y garantías democráticas”.2 El contraste está servido: para el Gobierno, más restricciones significan más tranquilidad; para comerciantes y ciudadanos, el debate pendiente es si tanto candado realmente protege la democracia o solo la deshidrata.