Historia
junio 30, 2026
Combates entre disidencias de las FARC dejan decenas de muertos en Guaviare, Colombia
Autoridades colombianas investigan un enfrentamiento entre dos facciones disidentes de las FARC, lideradas por alias 'Calarcá' y 'Mordisco', en una zona rural de San José del Guaviare. Los informes iniciales indican que el combate, presuntamente por el control de rutas del narcotráfico, dejó un saldo de aproximadamente 48 muertos.
En la selva de Guaviare, a días de las presidenciales, Colombia vuelve a la postal más oscura: casi medio centenar de muertos entre disidencias de las FARC, sin Estado a la vista y con campesinos reclutados para recoger cadáveres.
¿Cuántos muertos y quién lo dice?
Los relatos se mueven entre la prudencia oficial y el lenguaje de masacre. Mientras algunos medios hablan de entre 20 y 50 guerrilleros muertos en un combate aún sin confirmación plena1, otros describen el hecho directamente como un enfrentamiento que "habría terminado en una matanza" con una cifra preliminar que "ronda los 50" muertos2. Versiones regionales afinan el número en 48 cuerpos atribuidos a las estructuras de ‘Calarcá’ y ‘Mordisco’3.
Gobierno: control, cautela y discurso de seguridad
La línea gubernamental insiste en la investigación en curso y en el despliegue militar. Se habla de "presencia estratégica" de la Brigada 22 para "proteger a la población civil" y "preservar el control territorial" en la zona rural de San José del Guaviare1. Otra versión oficial recalca que los combatientes tienen "un único objetivo, la economía criminal, vivir del narcotráfico" y califica la situación de "inconcebible" y "absurda"4. La narrativa subraya el contexto electoral y la peor ola de violencia en una década5.
Oposición y voces regionales: masacre, abandono y campesinos levantando cuerpos
Desde medios críticos se habla abiertamente de "masacre" y de una guerra interna entre bloques disidentes por narcotráfico, extorsión y otras economías ilícitas2. La escena más demoledora: la comunidad rural y una comisión humanitaria serán quienes "recuperarán las decenas de cadáveres" porque el Ejército no logra llegar al sitio y se debe organizar una "ruta social comunitaria" para sacar los cuerpos6. El gobernador admite que la información proviene de la comunidad y que piden apoyo hasta para el levantamiento de los muertos3.
En un punto coinciden todos: el control real del territorio está en manos de grupos armados que viven del narcotráfico y la minería ilegal, y la población civil queda, otra vez, atrapada en el fuego cruzado15.