Historia
junio 30, 2026
Marco Rubio califica a Raúl Castro como "fugitivo" de la justicia estadounidense
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, calificó al expresidente cubano Raúl Castro como un "fugitivo de la Justicia" tras la presentación de cargos de asesinato en su contra en un tribunal de Florida. Rubio afirmó que las pruebas son claras, ya que el propio Castro admitió haber ordenado el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
El caso Raúl Castro reabre un viejo conflicto: ¿justicia tardía o jugada política a la vieja usanza entre Washington y La Habana?
Washington aprieta: Castro como “fugitivo”
Desde el frente estadounidense, el mensaje es inequívoco. Marco Rubio, secretario de Estado, ha elevado el tono al calificar a Raúl Castro como “fugitivo de la Justicia estadounidense” tras los cargos por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, donde murieron cuatro aviadores cubanoestadounidenses.1
Rubio subraya que no hablará de cómo podrían arrestarlo: “¿Por qué le diría a los medios cuáles son nuestros planes al respecto? En definitiva, en ese punto se ha convertido en un fugitivo de la Justicia estadounidense, y ya saben, si hay algún anuncio al respecto, se los comunicaremos después, no antes”.2 Para el Departamento de Justicia, las pruebas serían “claras” porque el propio Castro “admite abiertamente y presume de que derribó a civiles y de que dio la orden de derribar aviones civiles”.3
En la narrativa opositora, la imputación —siete cargos, incluida la posibilidad de pena de muerte o cadena perpetua— se lee como un ajuste de cuentas largamente esperado por la masacre de 1996 y un símbolo de que, a los 94 años, el exmandatario ya no estaría a salvo ni fuera del alcance de los tribunales estadounidenses.1
La Habana contraataca: “montaje político” y amenaza de agresión
Del otro lado, La Habana ve otra película. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, sostiene que la acusación contra su predecesor “tiene motivos políticos, carece de base jurídica y busca ‘justificar’ una futura agresión militar estadounidense”.4
Para el gobierno cubano y medios alineados, el caso no es más que un nuevo escalón en la presión de Washington, luego del bloqueo energético y de las amenazas de Donald Trump de “tomar el control” de la isla.2 Mientras en Miami se habla de “fugitivo”, en La Habana se habla de “provocación”.
La batalla, de momento, no es en un tribunal, sino en el relato: justicia universal para unos; lawfare y preparación del terreno para una confrontación mayor, para otros.