Historia
junio 30, 2026

Actualizado el julio 1, 2026

Estudiantes de la UCV protestan en honor a Carmen Navas

Estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) realizaron una protesta en Caracas para rendir homenaje a Carmen Teresa Navas, madre del preso político fallecido Víctor Hugo Quero Navas. Durante la manifestación, que incluyó enfrentamientos con la policía, fue detenido brevemente el presidente de la FCU-UCV, Miguelángel Suárez.

Estudiantes en la calle, policía en formación y un nombre al centro del conflicto: Carmen Teresa Navas. La UCV volvió a ser escenario de protesta y choque, mientras el gobierno intenta proyectar control y la dirigencia estudiantil denuncia impunidad.

Homenaje versus orden público

Desde el ámbito estudiantil, la narrativa es clara: se trató de una movilización de duelo y denuncia. Decenas de jóvenes se concentraron en la Plaza del Rectorado y marcharon hasta la puerta Tamanaco para rendir tributo a Carmen Navas y “exigir justicia” por ella y por su hijo, el preso político fallecido Víctor Hugo Quero. Bajo la consigna “Carmen, tranquila, tu causa sigue viva”, la protesta se presentó como continuidad de una lucha contra la represión y las muertes bajo custodia del Estado.

Desde la óptica alineada al gobierno, el énfasis se desplaza hacia el control de la calle y la rápida resolución del incidente: se subraya que el presidente de la FCU-UCV, Miguelángel Suárez, fue “liberado” tras ser retenido durante unos 20 minutos, luego de una mediación entre estudiantes y funcionarios de la PNB frente a la sede del Sebin. El mensaje: hubo tensión, pero el orden prevaleció.

Libertad de presos políticos o mensaje de fuerza

Los estudiantes aprovecharon la jornada para elevar el costo político al poder: Suárez exigió la liberación de todos los presos políticos en un plazo de 10 días y responsabilizó a las autoridades por la muerte de Víctor Hugo Quero y la de su madre. Ese discurso coloca la protesta en un plano abiertamente político, no solo universitario.

En contraste, la narrativa oficialista minimiza el carácter político y presenta las detenciones como “retenciones” momentáneas, ya resueltas, sin reconocer el fondo de las denuncias sobre presos políticos ni las condiciones que rodearon las muertes.

El resultado es un choque de marcos: para los estudiantes, la UCV es tribuna de duelo y rebeldía; para el gobierno, un foco que debe contenerse sin conceder en el relato de la represión.