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No todos los regalos vienen empacados en papeles de colores
Tenía la maleta empacada y el check in hecho cuando me avisaron que mi hermano mayor había muerto. Como la mente es extraña e impredecible, apenas vi su cuerpo, lo primero que se me ocurrió fue reclamarle por morirse y por haberme dañado el viaje a una feria literaria en Guadalajara a la cual me hacía una ilusión tremenda asistir. Tan solo unos segundos después, me di cuenta de que no ir a la feria sería la menor de mis tristezas. Mandé un par de mensajes y de un tajo cancelé toda mi agenda. Dos meses más tarde me llegó de la nada una invitación a otra feria en México y lo primero que pensé fue que mi hermano me estaba reponiendo el viaje que su partida temprana había malogrado.

TL;DR
- La autora recibió la noticia de la muerte de su hermano mayor justo cuando estaba a punto de viajar a una feria literaria.
- Se dio cuenta de que la muerte de su hermano le daba la oportunidad de disfrutar la vida intensamente, tanto por ella como por él.
- Encontró consuelo y conexión al usar la ropa de su hermano y al recordar sus gustos mientras viajaba por la naturaleza.
- La autora concluye que la muerte de su hermano, aunque dolorosa, fue un regalo que la obliga a vivir la vida dos veces y a encontrarle sentido a la pérdida.