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Juni 30, 2026

Aktualisiert am Juli 1, 2026

Tragedia en Venezuela: mueren 147 venezolanos deportados de EE. UU. en derrumbe de hotel

Un grupo de 147 venezolanos que acababan de ser deportados de Texas, EE. UU., se encontraban alojados en un hotel en La Guaira cuando un terremoto provocó su colapso. La mayoría de ellos quedaron atrapados bajo los escombros, en lo que se ha descrito como una doble tragedia.

Un mismo vuelo, dos tragedias y un relato oficial que intenta presentarlo como retorno heroico mientras los familiares hablan de fosa común improvisada. El derrumbe del hotel Santuario La Llanada convirtió el programa de repatriación en símbolo de abandono y control.

El relato oficial: bienvenida triunfal

Desde el Gobierno, el episodio se enmarca en la narrativa de la Gran Misión Vuelta a la Patria. El propio coordinador del plan, Mervin Maldonado, celebró la llegada del grupo: “Hoy recibimos el vuelo #164 de la Gran Misión Vuelta a la Patria con 146 venezolanos, desde EE. UU. ¡Bienvenid@s!”. Los titulares hablan de la “tragedia del vuelo 164”, pero subrayan que los deportados fueron alojados para “trámites” y “procesamiento” en La Guaira antes de regresar a sus hogares.

En esa versión, el énfasis recae en el terremoto: un sismo brutal que “hizo que el edificio se desplomase” y convirtió una operación migratoria en catástrofe nacional.

Los familiares: de la patria prometida a la fosa de concreto

Los reportes de campo dibujan otra historia, menos épica y más cruda. Uno de los artículos describe a los recién llegados como pasajeros de “el vuelo de la desgracia: los 147 deportados de EEUU que terminaron bajo los escombros en Venezuela”. Habían dejado atrás los centros de detención en Texas, Georgia y Florida para terminar encerrados otra vez: de vuelta “siguieron bajo llave” en el hotel, custodiados por el SEBIN, que habría ignorado las súplicas de abrir las puertas en pleno temblor.

Las cifras también chocan: mientras Maldonado habla de 146 repatriados, informes de ANSA y El País elevan la cuenta a 147 y señalan que solo 12 han sido reportados con vida. El resto, más de un centenar, seguiría bajo los escombros.

Madres y parientes denuncian que las autoridades “impiden la entrada por motivos de seguridad” y que no llega maquinaria pesada ni equipos especializados de rescate al lugar. Esa combinación —deportación, encierro y derrumbe— convierte la “bienvenida” oficial en la más amarga de las vueltas a casa.

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