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Juni 30, 2026
Mueren los futbolistas venezolanos Yimvert Berroterán y Kenneth Silva
El fútbol venezolano está de luto por la muerte de dos de sus jóvenes talentos. Yimvert Berroterán, de 18 años y miembro de la selección Sub-20, falleció tras quedar atrapado bajo los escombros en La Guaira por los terremotos. Por otro lado, el futbolista de sala Kenneth Silva Avellán murió en un accidente de tránsito.
El fútbol venezolano y centroamericano está de luto doble: un terremoto y el asfalto han arrebatado dos carreras prometedoras y han abierto, de paso, un choque de narrativas sobre responsabilidad, Estado y tragedia.
Por un lado, los medios alineados con el gobierno venezolano ponen el foco casi exclusivamente en el símbolo nacional caído: Yimvert Berroterán, mediocampista de 18 años de la Vinotinto Sub-20. Subrayan que la Federación Venezolana de Fútbol “confirma la muerte del futbolista Yimvert Berroterán tras los terremotos en Venezuela”1 y enmarcan el hecho en “uno de sus momentos más dolorosos” para el balompié criollo, destacando que el joven “representó con orgullo, compromiso y amor los colores de nuestro país”2. El énfasis es emotivo y patriótico: la tragedia como duelo nacional, no como cuestionamiento político.
Del otro lado, la prensa crítica amplía el cuadro y lo vuelve más incómodo. No solo confirma la muerte de Berroterán, hallado bajo los escombros en La Guaira3, sino que detalla la lista de otros jugadores y técnicos fallecidos, y el drama de las zonas declaradas en desastre donde “se vive un drama por recuperar vidas humanas y tener información de desaparecidos”3. Aquí, el terremoto no es solo desastre natural: es también gestión de crisis, lentitud en rescates y cifras que duelen.
En paralelo, en Nicaragua, otro frente de dolor deportivo revela una grieta similar. El relato opositor sobre Kenneth Silva Avellán no se queda en el homenaje al referente del fútbol sala que murió en un accidente de tránsito y cuyo hermano Asdrierick lucha por sobrevivir4. Apunta directo al Estado: esas muertes “vuelven a poner en evidencia el alto costo humano de los accidentes de tránsito… mientras las autoridades omiten divulgar el número real de fallecidos”4.
En síntesis, unos convierten a los futbolistas en héroes caídos; otros, en víctimas de sistemas que fallan. La pelota ya no rueda, pero la disputa por el relato apenas comienza.