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Juni 30, 2026

Aktualisiert am Juli 1, 2026

Knicks de Nueva York ganan el campeonato de la NBA 2026

Los New York Knicks se coronaron campeones de la NBA al vencer a los San Antonio Spurs 94-90 en el quinto partido de las Finales, cerrando la serie 4-1. Jalen Brunson fue la figura con 45 puntos, liderando una remontada en el último cuarto para darle a la franquicia su primer título en 53 años.

Los Knicks por fin rompieron la maldición de 53 años… pero el anillo llega envuelto en un relato muy distinto según desde qué lado de la cancha se mire.

La epopeya según Nueva York

Para el bando neoyorquino, esto es una coronación largamente esperada: los Knicks se proclamaron campeones de la NBA 2026 tras derrotar 94-90 a los Spurs en el quinto juego, cerrando la serie 4-1 y logrando “el tercer título de su historia”. La narrativa es de redención histórica: primera vez que “volvieron a tocar la gloria” desde 1973, tras décadas de frustraciones.

El héroe es indiscutible: Jalen Brunson firmó una “actuación histórica con 45 puntos” y una ráfaga de 13 tantos consecutivos en el último cuarto para sellar la remontada y el campeonato. En esta versión, los Spurs son apenas el último obstáculo de una franquicia “histórica pero privada de trofeos desde hace más de medio siglo”.

La pesadilla según San Antonio

Desde Texas, el mismo desenlace se lee como humillación y trauma estadístico. Ya antes del quinto juego, los Spurs eran descritos como “al borde del abismo” tras sufrir una “histórica remontada de 29 puntos” y caer 107-106 en un Madison en ebullición que puso la serie 3-1.

Las matemáticas tampoco ayudaban: de 38 equipos que han ido 3-1 abajo en las Finales, solo uno acabó campeón, aquellos Cavaliers de LeBron en 2016. Aun así, Victor Wembanyama intentó sostener el relato de la resistencia: “ya lo hemos superado, son los playoffs. No hay tiempo para arrepentirse demasiado tiempo”, y dentro del vestuario “todo el mundo piensa, todo el mundo sabe, que lo vamos a lograr”.

Un mismo partido, dos historias

Para Nueva York, fue la noche en que Brunson cambió “el destino de la organización”. Para San Antonio, la serie queda como un manual de cómo dominar minutos… y perder los momentos calientes. Mismo marcador, dos relatos opuestos: gloria eterna para Manhattan, cicatriz profunda para el Álamo.