Story
Juni 30, 2026
Liberan a dos de los cuatro secuestrados en Segovia, Antioquia
Dos de las cuatro personas que habían sido secuestradas en Segovia, Antioquia, fueron liberadas. El secuestro ocurrió después de que el vehículo de alta gama en el que viajaban fuera incinerado. El Clan del Golfo es señalado como responsable del hecho y aún mantiene a dos personas en cautiverio.
En Segovia, Antioquia, la historia oficial habla de “liberación”, pero en el territorio la palabra que se impone sigue siendo “miedo”. Dos de los cuatro secuestrados ya están libres; dos más continúan en manos de criminales mientras el Estado intenta mostrar control.
Gobierno: recompensas y carteles
Desde la orilla institucional, el relato se centra en los avances. Dos de las víctimas, retenidas tras la incineración de una camioneta de alta gama en el sector rural de Mina Vieja, “vuelven a la libertad” y una de ellas ya se reencontró con su familia.1 El Clan del Golfo es el principal señalado tanto por el secuestro como por la quema del vehículo.1
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, ha respondido con un cartel de “objetivos de alto valor”: alias Jhon Fiera, con recompensa de 300 millones de pesos, y alias Johan Veneco y alias Chuzo o Niño, con 100 millones cada uno.2 La estrategia oficial se apoya en la caza de cabecillas y en el mensaje de que el terror tiene rostro y precio.
Territorio: entre tres fuegos y pocas respuestas
En contraste, la mirada local describe un municipio atrapado entre varios actores armados: disidencias de las FARC, ELN y Clan del Golfo disputándose las rentas criminales.1 El propio gobernador admite que, para un campesino del nordeste, es “muy difícil saber qué hacer cuando pasa un bandido enfusilado y le exige algo y al otro día pasa otro y lo señala de colaborador del que estuvo el día anterior”.1
El personero de Segovia, Hambler Patiño, va más allá: denuncia un aumento del 600 % en hurtos a mineros y advierte que los criminales “no están solamente en las veredas, están en los pueblos”, mientras se pintan casas con siglas de las Farc y se intentan montar milicias urbanas.2 Aplaude las recompensas, pero las considera insuficientes: “si no hay acciones inmediatas en la zona, esto va a seguir pasando”.1
En el papel, hay capturas prometidas y millones en recompensas; en la realidad, hay secuestrados, casas marcadas y una población que sigue negociando día a día con el miedo.