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Juni 30, 2026

Aktualisiert am Juli 1, 2026

Confirman inicio del fenómeno de El Niño con efectos previstos en Colombia

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) y el Ideam de Colombia han confirmado el inicio del fenómeno de El Niño. Se proyecta que sus efectos, como menores lluvias y mayor riesgo de incendios, se intensifiquen en Colombia entre noviembre de 2026 y enero de 2027, lo que ha generado alertas sobre el sistema energético y el abastecimiento de agua.

El Niño ya no es una amenaza lejana en los modelos climáticos: está aquí, llegó antes de tiempo y pone a prueba la capacidad de Colombia para evitar un nuevo apagón y una crisis de agua.

Gobierno y técnicos: alarma temprana, tono de control

Desde los medios cercanos a la línea oficial se insiste en que el país está advertido y que hay margen para prepararse. Portafolio subraya que el consumo de energía en mayo marcó un “máximo histórico” y que el fenómeno de El Niño “obliga a anticipar medidas” en el sistema eléctrico, según el operador XM. En otro análisis, el mismo diario recalca que El Niño “se adelantó 3 meses” y que los meses críticos irán de noviembre de 2026 a enero de 2027, con menos lluvias, más incendios y presión sobre agua y energía.

El Ideam, amplificado por Noticias RCN, confirma que “el fenómeno de El Niño ya está presente en Colombia” y que los primeros efectos se sentirán en el segundo semestre, con anomalías de temperatura del mar por encima de 2 °C y riesgo de sequías e incendios que podrían batir récords de más de 70 años. Otra nota del mismo canal resume el diagnóstico global: “Ya empezó El Niño” y podría ubicarse entre los episodios más fuertes desde 1950, con 63 % de probabilidad de intensidad fuerte entre noviembre y enero.

Incluso voces técnicas cercanas al establecimiento, como el exministro de Minas Amylkar Acosta, piden medidas de choque: advierte que este podría ser “el mayor fenómeno de El Niño de los últimos 140 años” y plantea revivir la “Hora Gaviria”, adelantar el reloj e incentivar el ahorro para evitar que el sistema “no tenga la suficiente capacidad para satisfacer la demanda de energía”.

Oposición: mismo diagnóstico, dardo político implícito

Desde la orilla crítica, El Colombiano recoge la confirmación de la NOAA de que “El fenómeno de El Niño ya comenzó oficialmente y será más intenso desde septiembre”, con expectativas de que se prolongue durante el invierno boreal. A diferencia del relato más técnico de los medios afines, aquí el énfasis está en la intensidad y la duración del evento, dejando flotando la pregunta incómoda: ¿está el Gobierno realmente listo para lo que viene?

En el fondo, ambos bandos coinciden en el diagnóstico científico y en el riesgo sobre agua y energía. La verdadera batalla será política: si el país llega a 2027 con luces encendidas y grifos abiertos, o con El Niño convertido en el chivo expiatorio perfecto.

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