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Juni 30, 2026
María Corina Machado afirma estar "alineada" con los objetivos de EE. UU. para Venezuela
La líder opositora venezolana María Corina Machado afirmó estar lista para negociar con Estados Unidos y "alineada" con sus objetivos para Venezuela tras el derrocamiento de Nicolás Maduro. Machado también consideró necesaria una intervención militar estadounidense.
María Corina Machado se presenta como socia política de Washington justo cuando Estados Unidos controla el petróleo venezolano y Caracas vive bajo una presidencia interina. La pregunta es quién manda realmente en el “día después” de Maduro: ¿la oposición, la Casa Blanca o la nueva élite en Miraflores?
Machado, en clave de aliada estratégica
Desde Oslo, Machado no solo celebró la operación militar del 3 de enero; la calificó de “absolutamente necesaria” para avanzar hacia una transición democrática y “salvar vidas”, así como para llevar a Maduro ante la justicia y detener “la destrucción de una nación”.1 La líder opositora insiste en que está “alineada” con los objetivos de Estados Unidos para Venezuela tras el derrocamiento del exmandatario1 y subraya que, aunque haya “diferentes puntos de vista sobre cómo avanzar”, los objetivos comunes están garantizados.2
La oposición, según estos relatos, asume como propio el guion de Washington: Machado ha reiterado su confianza en los planes de Donald Trump para Venezuela1 y respaldó la intervención militar que lo colocó en el centro del tablero regional.2
Gobierno interino y Washington: control sin traspaso de poder
Mientras tanto, Venezuela está formalmente gobernada por la presidenta interina Delcy Rodríguez, antigua vicepresidenta de Maduro, mientras que las ventas de petróleo del país “se encuentran de hecho bajo control estadounidense”.1 Es un reparto peculiar: Rodríguez administra el día a día, pero el gran botín —el crudo— pasa por Washington.1
El equilibrio de fuerzas se complica aún más porque, pese a los guiños de Machado —incluida la donación de su medalla Nobel de la Paz a Trump1—, el presidente estadounidense “no ha respaldado que ella —ni la oposición venezolana en general— asuma el poder” y se muestra escéptico de su capacidad para liderar el país.1
En resumen: la oposición se declara alineada, Washington manda sobre el petróleo, y el gobierno interino intenta sobrevivir entre ambos. La transición venezolana se parece cada vez más a una mesa donde todos dicen tener el plan, pero nadie tiene todavía la silla principal.