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Juni 30, 2026
Venezuela contrata a la firma estadounidense Centerview para reestructurar su deuda
El gobierno de Venezuela ha contratado a la firma financiera estadounidense Centerview Partners como asesora para el proceso de reestructuración de la deuda pública del país. La firma liderará las negociaciones de la deuda que entró en default en 2017, y se espera que el plan se presente a la comunidad financiera en junio de 2026.
Venezuela vuelve al radar de Wall Street mientras intenta salir del hoyo de un default que ya dura casi una década. Pero el camino elegido —entregar la llave de la reestructuración a la firma estadounidense Centerview— abre tantas expectativas como sospechas.
La versión oficial: orden, confianza y “equipo líder mundial”
Desde la órbita gubernamental, el mensaje es claro: tras años de sanciones e impagos, el país por fin encara una reestructuración “formal, integral y ordenada” de la deuda de la República y de PDVSA, con un plan macroeconómico que se presentará a la comunidad financiera en junio de 2026.1 Se busca un proceso unificado, con intercambio de datos y contacto “abierto, continuo y proactivo” con los acreedores.1
Centerview se vende como el socio perfecto: “somos el líder mundial, con experiencia única en las mayores reestructuraciones de deuda soberana (…) y sin conflicto de interés”, afirmó un portavoz al ser consultado por medios estadounidenses.2 El gobierno lo presenta como el paso necesario para reconstruir la capacidad de financiamiento, atraer inversiones y “mejorar materialmente la calidad de vida de cada venezolano”.1
Los optimistas: mejor tarde que nunca
Economistas cercanos a esta visión subrayan que reestructurar, aun desde el impago, es una señal de que el mercado percibe un posible “ordenamiento” financiero y político.3 Después de casi una década fuera de los mercados, cualquier intento serio de frenar el “sangrado de los intereses” es visto como mejora inmediata para una economía con deuda externa estimada entre 150.000 y 170.000 millones de dólares y una relación deuda/PIB que ronda el 200%.3
Los escépticos: transparencia a medias y poder concentrado
Pero Reuters describe otra cara: uno de los puestos más codiciados en materia de deuda en décadas fue adjudicado “sin un proceso competitivo formal”, según al menos ocho fuentes con conocimiento de la contratación.2 La promesa de transparencia choca con la opacidad sobre por qué no hubo verdadera licitación y cuál fue exactamente la influencia del inversionista Mauricio Claver-Carone en el nombramiento.2
La paradoja es brutal: un gobierno que promete abrir los libros elige a dedo al arquitecto de la operación que definirá cuánto perderán los acreedores y cuánta holgura tendrá el país para respirar.
El contraste final
En un lado, la narrativa de “nuevo comienzo”, equipo estrella y diálogo con los mercados.1 En el otro, dudas sobre equidad, geopolítica tras bambalinas y un proceso cuyo éxito dependerá de algo que Venezuela no ha demostrado en años: disciplina fiscal, datos creíbles y reglas claras.