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Juni 30, 2026

Aktualisiert am Juli 1, 2026

Tensiones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos en la ONU

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció ante la ONU que el bloqueo energético de EE. UU. constituye un "acto de guerra y genocidio", agravando la crisis humanitaria en la isla. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó al gobierno cubano de "incompetente" pero expresó confianza en que el diálogo bilateral tendrá un "buen resultado" para el pueblo cubano.

La ONU volvió a ser ring de pelea entre Washington y La Habana: Cuba acusa “acto de guerra y genocidio” mientras Estados Unidos dice que la isla es un “Estado fallido” mal gestionado. En medio del fuego cruzado, ambos aseguran, paradójicamente, querer “algo bueno para el pueblo cubano”.

La mirada de La Habana: víctima de un cerco letal

Desde el estrado del Consejo de Seguridad, el canciller Bruno Rodríguez denunció que el bloqueo energético de EE. UU. equivale “a un bloqueo naval, que es un acto de guerra y de genocidio que somete a la población cubana a condiciones que amenazan su integridad y existencia”. Habló de “cruel e indiscriminado castigo colectivo”, con aumento de la mortalidad infantil y reducción de la esperanza de vida de niños con cáncer.

Rodríguez pidió a la comunidad internacional movilizarse “para evitar una catástrofe humanitaria que podría imponerse por la vía de las armas o por el bloqueo de combustible”. Bajo el lema “Dejen vivir a Cuba en paz”, acusó a Washington de usar la imputación a Raúl Castro como maniobra política para justificar una eventual aventura militar.

La versión de Washington: régimen incompetente y amenaza a 90 millas

Del otro lado, el secretario de Estado Marco Rubio presenta a Cuba como riesgo directo para la seguridad nacional: “tener un Estado fallido a 90 millas… supone una amenaza para la seguridad nacional” estadounidense. En un mensaje difundido por el Departamento de Estado, insistió en que Cuba “está en muchos problemas porque… está gobernada por un grupo de comunistas incompetentes” y que EE. UU. “quiere algo bueno para el pueblo cubano”.

Rubio acusa al conglomerado militar GAESA de controlar el 70 % de la economía sin que “ninguno de sus ingresos se destine al pueblo cubano”. Sin embargo, pese al endurecimiento del bloqueo petrolero y la presión judicial sobre Raúl Castro, el propio Rubio asegura confiar en que el diálogo bilateral tendrá “un buen resultado” para los habitantes de la isla.

Coincidencias mínimas, estrategia máxima

Habana y Washington coinciden solo en la retórica del “bien del pueblo cubano”, pero discrepan en todo lo demás: para Cuba, EE. UU. viola el derecho internacional humanitario; para EE. UU., el problema es un régimen comunista incapaz. Entre acusaciones de genocidio y de incompetencia, el pueblo al que ambos dicen defender sigue atrapado en el centro del pulso geopolítico.