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Juni 30, 2026
Advierten sobre circulación de resultados electorales falsos desde el exterior
El registrador nacional de Colombia, Hernán Penagos, advirtió sobre la difusión de información falsa respecto a resultados de las votaciones presidenciales en el exterior. Aclaró que los datos oficiales solo se conocerán tras el cierre de todas las urnas el 31 de mayo y pidió no publicar actas parciales para evitar la desinformación.
La campaña aún no despega y ya arrancó la guerra de los “resultados” fantasma: desde el exterior circulan supuestas cifras presidenciales mientras la autoridad electoral insiste en que, oficialmente, no hay ni un voto contado.
Gobierno vs. desinformación: blindar el dato oficial
La Registraduría se plantó con una instrucción directa: nada de publicar actas del exterior antes del cierre de urnas. Aunque testigos y actores políticos pueden tomar fotos como mecanismo de control, “la divulgación de ese material no debe hacerse antes de que la Registraduría entregue la información oficial”.1 El mensaje es tajante: solo la entidad puede dar resultados, y anticiparlos desde consulados y embajadas abre la puerta a la manipulación.
En la misma línea, el registrador Hernán Penagos advirtió que “no está permitido que se divulguen datos electorales de los conteos de mesa día a día” y denunció que “está circulando información falsa en las redes sociales”.2 La advertencia no es solo política: jurados y testigos que difundan resultados parciales podrían enfrentar sanciones disciplinarias e incluso penales.2
Oposición y dudas: ¿cortafuegos o cortina de humo?
Desde sectores críticos se recoge otra arista del mismo mensaje. Penagos insiste en que “está circulando información falsa sobre resultados electorales en mesas de votación en el exterior, lo que es imposible porque esa información no se puede divulgar”, y que solo se conocerá “una vez cerradas las elecciones el próximo domingo”.3 Pero al mismo tiempo le responde al presidente Petro que el verdadero riesgo no está en el preconteo sino en “la compra de votos y la presencia de grupos armados que alteran el voto libre”.3
Ahí se abre la brecha: mientras la Registraduría se enfoca en apagar el incendio de la desinformación digital, la oposición lee el episodio como síntoma de un sistema vulnerable por otras vías más tradicionales —plata, miedo y presión armada— que ningún tuit desmiente.