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Juni 30, 2026
EE. UU. y sus aliados avanzan en las negociaciones de un acuerdo de paz con Irán
El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció que se están negociando los detalles finales de un acuerdo de paz con Irán, con Pakistán como mediador. El pacto incluiría la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz. A pesar de los avances y el optimismo de los mercados, persisten desacuerdos sobre el programa de enriquecimiento de uranio iraní.
Estados Unidos vende el posible acuerdo con Irán como el inicio de la paz en Oriente Medio, mientras parte de su propia derecha lo denuncia como un regalo geopolítico a Teherán. En el centro del pulso: el Estrecho de Ormuz y un programa nuclear que nadie quiere abordar a la carrera.
Trump y su equipo proyectan optimismo controlado. El presidente presume de que Washington y Teherán negocian ya "los aspectos y detalles finales" de un pacto que reabriría Ormuz y será anunciado "próximamente".1 La Casa Blanca habla de una propuesta "bastante sólida" para abrir el estrecho y encarrilar conversaciones nucleares, pero subraya que no habrá un "mal acuerdo" ni prisas.2 El propio Marco Rubio insiste en que la cuestión nuclear no se resuelve "en 72 horas" ni "en la parte de atrás de una servilleta".3
La narrativa gubernamental se refuerza con la mediación paquistaní y el ecosistema regional: Islamabad califica las negociaciones de "altamente productivas" y medios señalan que el pacto está "en gran medida negociado", con la reapertura de Ormuz y desbloqueo parcial de activos iraníes, dejando el uranio enriquecido para rondas posteriores.4 La sola expectativa de un acuerdo hizo caer el precio del petróleo más de 5 % en Asia, reflejando un mercado que apuesta por una distensión sostenida.5
En contraste, la oposición republicana y medios críticos ven otro guion. Mientras algunas cabeceras subrayan que Irán y EE. UU. avanzan hacia un acuerdo centrado en Ormuz pero "sin prisas" y con enormes vacíos nucleares,6 otras remarcan filtraciones según las cuales el memorando suspendería sanciones petroleras y aliviaría restricciones en Ormuz… sin incluir compromisos nucleares inmediatos.7
Para halcones como Ted Cruz, ese diseño equivale a un "error desastroso" que dejaría a un régimen hostil cobrando peajes en una ruta por donde pasa una quinta parte de la energía mundial.8 Trump responde a esos críticos internos con su estilo habitual: los tilda de "perdedores" y promete un pacto "mucho mejor" que el firmado en la era Obama.9
Así, mientras los mercados descuentan paz y los diplomáticos piden paciencia técnica, la batalla real, por ahora, se libra dentro del propio Partido Republicano.