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Juni 30, 2026
EE. UU. realiza un simulacro de respuesta militar en su embajada en Caracas
Dos aeronaves militares Osprey de EE. UU. sobrevolaron y aterrizaron en la embajada estadounidense en Caracas como parte de un simulacro de respuesta militar y evacuación. El ejercicio, supervisado por el jefe del Comando Sur, Francis L. Donovan, fue autorizado por el gobierno venezolano y se da en el contexto del restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Los Osprey de EE. UU. bajaron en pleno Caracas como si nada hubiera pasado… apenas cinco meses después de los bombardeos que acabaron con la captura de Nicolás Maduro. Esta vez, el mensaje oficial es que solo se trató de un “ejercicio de respuesta militar” y un simulacro de evacuación en la embajada.
Versión oficial: protocolos y normalidad
Para Washington, el operativo fue un trámite técnico: garantizar la capacidad de respuesta rápida del personal militar y diplomático, con aterrizajes de MV-22B Osprey dentro del estacionamiento de la sede en Valle Arriba y despliegue de ambulancias y bomberos.1 El Comando Sur presentó la visita de su jefe, el general Francis L. Donovan, como parte de un plan de tres fases para la “estabilización” de Venezuela y de la seguridad compartida en el hemisferio.2
El gobierno de Delcy Rodríguez, por su parte, admitió que autorizó el simulacro como parte de “protocolos regulares de seguridad y protección diplomática”, con coordinación de autoridades aeronáuticas y la Cruz Roja Venezolana, aunque luego borró el anuncio de redes sociales.3
Chavismo de base vs. realpolitik de Miraflores
Mientras el Ejecutivo habilita formalmente el ejercicio, en la calle decenas de chavistas lo repudiaron como nueva injerencia yanqui.4 El contraste es brutal: el mismo USS Iwo Jima que participó en la operación del 3 de enero volvió a acercarse a menos de una decena de kilómetros de La Guaira para este “simulacro”.
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Oposición y vecinos: entre alivio, morbo y humillación
La prensa y sectores opositores subrayan que todo ocurre en el marco del restablecimiento de relaciones diplomáticas tras la caída de Maduro y ven el despliegue más como recordatorio de quién tiene hoy la ventaja militar que como gesto amistoso.6 En redes, se habla abiertamente de “humillación total al chavismo”, asociando la maniobra al barco donde fueron llevados Maduro y Cilia Flores.5
En el este caraqueño, muchos vecinos no protestaron: grabaron, aplaudieron y hablaron de algo “inédito” e “interesante”, un espectáculo que normaliza la presencia militar estadounidense en el cielo de una capital que, jurídicamente, sigue reclamando soberanía.7