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Juni 30, 2026

Aktualisiert am Juli 1, 2026

Foro Penal verifica 38 excarcelaciones de presos políticos en Venezuela

La ONG Foro Penal ha confirmado la excarcelación de 38 presos políticos en Venezuela desde el 18 de mayo, tras el anuncio del gobierno sobre la liberación de 300 detenidos. La organización critica la falta de transparencia y las condiciones de las liberaciones, señalando que los procesos penales de los liberados continúan abiertos.

El Gobierno venezolano vende una ola de “libertades” masivas; las ONG responden que es más humo que ruptura con el aparato represivo. Entre el anuncio de 300 liberaciones y las 38 efectivamente verificadas se abre un abismo político y moral.

Lo que dice el poder: cifras grandes, detalles pequeños

El punto de partida es el anuncio del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, sobre la liberación de 300 personas privadas de libertad. En la narrativa oficial, el mensaje es de apertura y distensión política. Sin embargo, no hubo listado público, criterios claros ni desglose de cuántos serían presos políticos y cuántos presos comunes.

Ese vacío de información permite al Gobierno capitalizar titulares con una cifra redonda y generosa, sin asumir compromisos verificables. El enfoque: gestos magnánimos desde arriba, no derechos exigibles desde abajo.

Lo que demuestra Foro Penal: 38 frente a 300

Foro Penal, que lleva años documentando la represión, pone el dedo en la llaga: hasta el 21 de mayo, solo ha verificado 38 excarcelaciones de presos políticos desde el 18 de mayo, 36 hombres y 2 mujeres. La propia organización lo registra como una simple “actualización de excarcelaciones” tras el anuncio de Rodríguez, muy lejos del relato triunfalista oficial.

En un segundo análisis, Foro Penal remata el contraste: “ha registrado únicamente 38 excarcelaciones desde que Jorge Rodríguez anunció la liberación de 300 personas privadas de libertad”, subrayando que la promesa sigue sin cumplirse en los términos planteados.

Gesto político vs. deber de Estado

Mientras el Gobierno presenta las excarcelaciones como una concesión, Foro Penal insiste en que “no hay una verdadera voluntad de aceptar que las personas son víctimas de violaciones graves a sus derechos humanos” y que la protección de esos derechos “no es ningún gesto del poder, es un deber”.

Ahí está el choque de fondo: para Miraflores, se trata de administrar favores; para las víctimas y sus defensores, de desmontar un sistema que excarcela con una mano mientras mantiene intacto el aparato que encarcela con la otra.