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Juni 30, 2026

Aktualisiert am Juli 1, 2026

Bloqueos en vía a Buenaventura afectan al sector avícola

Comunidades de mineros artesanales han bloqueado la vía a Buenaventura desde el 19 de mayo, afectando gravemente el transporte de carga. La Asociación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi) alertó que los bloqueos han represado miles de toneladas de materias primas, poniendo en riesgo el abastecimiento para la producción de pollo y huevo en el país.

Los bloqueos en la vía a Buenaventura han convertido un conflicto minero en una bomba de tiempo alimentaria: de un lado, mineros artesanales que reclaman sobrevivir; del otro, una cadena avícola que advierte riesgo sobre el pollo y el huevo de medio país.

La alarma empresarial: oposición en modo SOS

Desde el sector opositor, el foco está en el impacto económico y en el desabastecimiento. El Colombiano sintetiza el drama: los bloqueos “ponen en riesgo 7.800 toneladas de alimento de pollo y huevo en el país”. La carretera que conecta con el puerto por donde entra el 31 % de los granos importados (maíz y soya) para alimento balanceado, se volvió un cuello de botella logístico que afecta a 51 millones de aves en el Valle del Cauca, productor líder de huevo y tercero de pollo.

En esa mirada, el énfasis está en los costos: más de 300 camiones diarios frenados, alimentos perecederos represados y sobrecostos portuarios cada día de buques anclados. El mensaje al Gobierno es claro: se reclama intervención urgente y mano firme para restablecer el tránsito y proteger empleo y producción.

El relato oficial: derecho a protestar, pero sin romper la cadena

La versión más cercana al Gobierno reconoce el mismo riesgo, pero con otro encuadre. Portafolio habla de que “dos días de bloqueo en la vía a Buenaventura amenazan el 24% de la producción de pollo en Colombia”, pero subraya el origen del conflicto: una resolución de la Agencia Nacional de Minería que prohíbe la explotación en áreas protegidas, como la cuenca del río Dagua.

Aquí los protagonistas son los mineros artesanales, que denuncian que las nuevas normas “imposibilitan al minero en su existencia a poder hacer actividad minera” y exigen presencia del Gobierno nacional para negociar, manteniendo, dicen, “el corredor humanitario”. Fenavi, en esta narrativa, aparece equilibrando: reconoce el “derecho legítimo a la protesta” y las preocupaciones por el sustento de estas comunidades, pero advierte a la vez por las materias primas que no llegan a las granjas.

Coincidencias, choques y el pollo en la mitad

Ambas miradas coinciden en algo: los bloqueos son ya un problema recurrente en este corredor estratégico y están golpeando de lleno a la producción de pollo y huevo. La diferencia está en el culpable y en la prioridad: para la oposición, el énfasis es un Gobierno lento que arriesga la seguridad alimentaria; para la línea gubernamental, el foco pasa por compatibilizar minería artesanal, protección ambiental y abastecimiento.

Mientras tanto, el consumidor queda atrapado en la peor ecuación: si nadie cede rápido, el precio del desayuno —y de la proteína más barata del país— será el siguiente campo de batalla.