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Juni 30, 2026
Casa museo de Pablo Escobar en Medellín será destinada a una fundación para niños
La Sociedad de Activos Especiales (SAE) confirmó que el inmueble donde funcionaba un museo dedicado a Pablo Escobar, administrado por su hermano, será entregado a una fundación para la protección de niños, niñas y adolescentes. La decisión se tomó tras ratificarse la extinción de dominio sobre la propiedad.
La casa que vendía la vida de Pablo Escobar como souvenir ahora se ofrecerá como refugio para niños. Medellín intenta, otra vez, reescribir una historia que el turismo morboso se empeña en reeditar.
El relato del Estado: de “narcoturismo” a política pública
Para el gobierno y sus entidades, la jugada es clara: convertir un ícono del “narcoturismo” en un activo social. La Sociedad de Activos Especiales (SAE) insiste en que el inmueble, antes un museo en homenaje a Escobar, “será entregado a una fundación dedicada al cuidado y la protección de niños, niñas y adolescentes” tras la extinción de dominio al hermano del capo.1
El fallo del Tribunal Administrativo de Antioquia ratifica que la propiedad “pasará al Estado” mediante la figura de extinción de dominio, aplicada por su vínculo con recursos ilícitos y su uso como museo y punto de interés turístico en torno al exjefe del cartel de Medellín.2 La SAE remata el mensaje incorporando el predio al programa “Bienes que Transforman”, que busca que bienes de economías ilegales terminen en proyectos sociales para la niñez.3
Memoria en disputa: museo, negocio o reparación
Desde la narrativa institucional, la ecuación es tajante: de “exaltación del narcotráfico” a “propósito social”.1 El alcalde Federico Gutiérrez celebra la decisión como un golpe más contra la apología al narco y un gesto hacia una ciudad marcada por decenas de miles de muertos en los años de Escobar.3
Pero el contraste está en el uso previo del inmueble: durante años, el museo operó como vitrina de objetos, recuerdos y recorridos alrededor de la figura del capo, alimentando un negocio turístico que simplificaba una tragedia colectiva en una atracción para fotos rápidas.2
El Estado presenta hoy la reconversión del predio en centro para niños como símbolo de reparación. La pregunta incómoda para Medellín es otra: ¿basta con cambiar de inquilinos para desactivar un mito que todavía trae visitantes de todo el mundo?