Cuando preguntar se vuelve peligroso
Los colombianos, y en especial los periodistas, tenemos el derecho —y yo diría el deber— de hacerles a los candidatos las preguntas más incómodas. Y ellos, precisamente por el cargo al que aspiran, deberían estar obligados a responderlas.

TL;DR
- Los periodistas en Colombia se autocensuran por miedo a las represalias de "turbas digitales" fanáticas.
- Se ha pasado de considerar las preguntas como un ejercicio legítimo a un acto sospechoso.
- El periodismo corre el riesgo de convertirse en un amplificador de narrativas preestablecidas en lugar de cuestionar el poder.
- Las críticas a figuras políticas o procesos se etiquetan como enemigas de causas populares o de la paz.
- En Colombia, la verdad y la libertad de pensamiento están en peligro porque las narrativas importan más que los hechos.