Sueños 21 de junio
Hesíodo, en su Teogonía, describía como Nix, la noche cósmica, una de esas deidades venidas a menos y quien surgió directamente del Caos, tuvo dos hijos gemelos. Eran ellos Hipnos, el sueño, y Tánatos, la muerte. Desde siempre ellos están y estarán allá, en una oscura y lúgubre morada donde cada noche tienen una inacabable disputa por definir quién se lleva a cada ser humano que en el mundo existe. No he de reseñar aquí mis sueños sobre lo que nunca pudo ser esta campaña que lánguida y vergonzosamente termina este domingo. Para desgracia de todos no hubo debate de ideas, no hubo espacio para un diálogo franco sobre qué futuro le espera a Colombia en manos de estos dos candidatos. Por arte de birlibirloque y cada cual a su antojo, primando intereses individuales esquivaron el diálogo directo. Y eso ya habla muy mal de los dos y de todos nosotros. No he de reseñar los sueños que tenía de una campaña en la cual se presentaran programas, propuestas claras, concretas, estructuradas, libres de improperios, ausentes de mezquindades o segundas intenciones. No vale la pena mencionar la pesadilla siniestra de un gobernante resquebrajando la institucionalidad y manipulando todos los recursos del Estado, incluso la Fuerza Pública. Nada, eso ya es pasado y habrá que buscar barreras legales para que esto no vuelva a pasar.

TL;DR
- Decepción por la ausencia de debate de ideas y diálogo franco en la campaña electoral.
- Deseo de una jornada electoral pacífica y con alta participación ciudadana para superar la abstención.
- Expectativa de que el segundo candidato reconozca la victoria del primero y convoque a la unidad nacional.
- Anhelo de un discurso del ganador enfocado en la reconciliación y la reconstrucción de Colombia.