Jóvenes universitarios y profesionales huyen de Nicaragua, mientras régimen “apostilla” en silencio la fuga de cerebros
Apostillar se ha convertido en el primer paso de una generación que ya no encuentra razones para quedarse en Nicaragua. Con un sistema universitario colapsado, escasas oportunidades laborales y aulas convertidas en espacios de vigilancia política, miles de jóvenes nicaragüenses —estudiantes y profesionales— certifican sus documentos académicos para salir del país. El régimen Ortega-Murillo digitalizó el trámite, no para agilizarlo, sino para desaparecer las aglomeraciones que hacían evidente el éxodo juvenil. Sin embargo, este cambio no logra ocultar lo que los expertos ya describen como una fuga de cerebros sin precedentes