Germán Vargas Lleras y el talante de la ejecución en Colombia:
La muerte de Germán Vargas Lleras dejó un inusual vacío en la política colombiana. El vacío de alguien a quien se le podían discutir muchas cosas, menos la obsesión por ejecutar. Fue una figura áspera, muchas veces antipática, con maneras que nunca buscaron caerle bien a todo el mundo. Pero también fue, durante décadas, uno de esos políticos que entendían que el poder no era un espectáculo, sino tramites con propósito, decisiones, cumplimiento de metas y seguimiento de ellas. Y es que pasó por casi todos los escalones del servicio público —concejal, congresista, ministro, vicepresidente y candidato presidencial— y terminó construyendo la imagen de un ejecutor eficaz.