Sobrediagnosticado y subejecutado
Colombia sabe perfectamente qué le duele. Tiene radiografías de cada una de sus enfermedades: la pobreza, el rezago del mercado de capitales, la informalidad laboral, el atraso en infraestructura, la paquidermia de la justicia, el mal carcelario. Hay misiones, comisiones, informes y diagnósticos para todo. El Departamento Nacional de Planeación ha liderado misiones de empleo, de finanzas intergubernamentales, de crecimiento verde, de ciudades. Centros de pensamiento, banca multilateral y consultores internacionales han producido miles de páginas. Lo sabemos todo. Y, sin embargo, no hacemos casi nada.