La lección del texano
Un hombre de Texas llega a Colombia con su esposa y con las mejores intenciones de brindarles amor y un hogar a tres niños colombianos. Pero se asomó al balcón y, de repente, se encontró con una turba en su contra.Una mujer rompió el silencio con un grito: “¡Está abusando del niño!”. Otros vecinos se sumaron. Unos más decidieron sacar su teléfono y grabar. Y el presidente de la República, en su estado natural, es decir, conectado a su cuenta de X, simplemente vio el video que rodaba y, sin resultado forense alguno, llamó al hombre “pedófilo” ante sus 8 millones de seguidores.Además, Petro aprovechó para echarle la culpa a la “extrema derecha”. Pocas horas después, Medicina Legal no evidenció señales de maltrato ni de abuso sexual. El hombre había sacado al niño al balcón para que tomara aire porque había tenido un altercado con su hermana. Petro tuvo que rectificar: “Creo que hemos transformado en pedófilo a alguien que no lo es”. Es una historia como de película. Un campanazo de todo lo malo que puede ocurrir si en la sociedad nos dejamos llevar por el modus operandi de las redes sociales: cualquier gesto, sacado de contexto y sin la información necesaria, puede desatar la histeria colectiva y generar un linchamiento a una persona o una crisis social de la cual puede no haber retorno.