Aquí y ahora
Hay una nube blanca y compacta en el cielo. Estoy en el deck observándola. Al fondo ruge el mar. La brisa está quieta como cuando va a llover, sin embargo, no está lloviendo. La nube contiene una tormenta eléctrica seca y se enciende y se apaga constantemente, decenas de rayos y relámpagos le titilan por dentro. El fenómeno me genera tal fascinación que me deja sin aliento. Cuando consigo hablar llamo a mi novio y se la señalo y nos quedamos juntos mirándola con la respiración contenida y los ojos muy abiertos. Entre tanto, los pelícanos vuelan afanados de regreso a los riscos y cae la noche sin que apenas nos percatemos.