Más allá de la Doctrina Monroe: Venezuela en el nuevo siglo estadounidense
A pesar del deterioro de los estándares de vida de buena parte de su población, el aumento de la desigualdad, la crisis de los opiáceos, la trampa generacional de la deuda universitaria y una creciente crispación política, el estatus de Estados Unidos como primera superpotencia global se conserva y no parece amenazado. Mientras Aleksandr Duguin nos habla de un hegemón declinante y John Mearsheimer dibuja un escenario de tripolaridad que incluye a Rusia y China, a efectos de este análisis conviene partir del afortunado neologismo que acuñó Niccolò Soldo: «Turboamérica».

TL;DR
- Estados Unidos mantiene su posición como superpotencia global a pesar de problemas internos, utilizando el concepto de "Turboamérica" para describir su hegemonía agresiva.
- La estrategia de "Turboamérica" se basa en la coerción financiera, la contención militar y el mantenimiento de una brecha tecnológica frente a Rusia y China.
- La intervención en Venezuela se analiza como una maniobra geoeconómica para evitar la desdolarización y cortar el suministro energético a potencias rivales, enlazándola con una posible estrategia contra Irán.
- China, aunque líder en paridad de poder adquisitivo, enfrenta dudas sobre su capacidad militar para guerras modernas de alta intensidad.
- La "manufactura del consentimiento" y el discurso de la democracia ocultan los verdaderos intereses geopolíticos y geoeconómicos de Estados Unidos en sus intervenciones.