Reglas opacas y desconfianza: la reforma judicial venezolana nace bajo sospecha
La reforma del sistema de justicia penal en Venezuela, promovida por el Gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, avanza en medio de profundas dudas sobre su alcance real y su falta de transparencia institucional. Casi seis meses después de la intervención militar estadounidense del 3 de enero que sacó del poder a Nicolás Maduro, el proceso de reestructuración —que incluye la renovación exprés del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y una polémica ley de amnistía— se enfrenta a la resistencia de los propios tribunales chavistas, que mantienen casi intactas las prácticas de persecución y sumisión al Ejecutivo denunciadas por Naciones Unidas.

TL;DR
- La reforma judicial venezolana promovida por el gobierno de Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello genera dudas sobre su alcance y transparencia.
- Tribunales chavistas muestran resistencia a las reformas, manteniendo prácticas de persecución y sumisión al Ejecutivo.
- La ley de amnistía ha mostrado limitaciones, con jueces que no firman excarcelaciones o aplican medidas selectivas.
- La renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha estado plagada de irregularidades y cambios de reglas sobre la marcha.
- El gobierno ha reconocido públicamente la politización de la justicia y la corrupción en los cuerpos policiales.
- Litigantes perciben cambios superficiales, como la posibilidad de defender a perseguidos políticos, pero denuncian el desmantelamiento de tribunales de terrorismo.
- Se cuestiona la legalidad de tribunales creados por resolución administrativa y la institucionalización de violaciones al debido proceso.
- La falta de estabilidad de los jueces, con nombramientos provisionales y el precedente del caso Afiuni, perpetúa la sumisión al Ejecutivo.
- El caso de la jueza María Lourdes Afiuni, aún bajo arresto domiciliario a pesar de haber cumplido su pena, es un ejemplo de la persistencia del viejo sistema.